
El índice de paz en México deja ver que las desapariciones y fosas clandestinas en el país son utilizadas por los grupos criminales para ocultar los homicidios, algo que al parecer le ha resultado muy rentable a la delincuencia organizada, es decir, a los gobernantes alineados al crimen organizado, y no es por presumir lo que México produce, pero la figura del “narcopresidente”, “narcogobernador”, “narcoalcalde” está de moda, tal parece que todos quieren tener uno.
Los últimos 30 años de la vida política nacional se han visto inmersos en la relación del “”, de forma descarada, al grado de ver a los personajes políticos departiendo con los miembros criminales de más alto renombre, quienes en el afán de no ser molestados pagan campañas, y a base de prestanombres se convierten en grandes inversionistas que al final del camino son socios y brazo ejecutor al servicio de la clase política, resultando en homicidio y desaparición de las personas que no concuerdan con sus actos.
Hablando de desaparecer personas para ocultar el homicidio, si las tasas de este delito bajan, en parte es por esta situación, el que haya menos muertos por la violencia, aunque existan en las narcofosas, permite a los grupos de la delincuencia mantener el control político, y por ende el control total del país en todo sentido.
“Es probable que la tasa de homicidios de México esté subestimada. Hay un número significativo de personas desaparecidas en el país, una proporción de las cuales pueden haber sido víctimas de homicidio, especialmente dada la tendencia creciente de que los cuerpos de las víctimas sean descubiertos posteriormente en fosas clandestinas y sin nombre. Los analistas han sugerido que los cárteles a veces llevan a cabo desapariciones forzadas, en lugar de homicidios abiertos, como táctica para mantener el control político”.
No es de extrañar que hagan valer la máxima jurídica que señala que sin cuerpo no hay delito, aunque esto lleve a nuestro país a ser una gigantesca fosa clandestina, la normalidad con la que ciudadanía ve el homicidio doloso, la desaparición de personas, el ultraje a las instituciones le facilita en mucho las conductas a los miembros del Narcoestado, y es que por mucho que se quiera poner orden, mientras el gobierno en turno sea parte del problema, imposible será retornar a un estado de derecho.
Jalisco lidera a nivel nacional tanto en cuerpos exhumados de fosas clandestinas, como en el número de personas desaparecidas, posiblemente sea porque en este estado es donde se han dado mayores hallazgos, y aunque las desapariciones son muchas más de las informadas, el resto del país no se queda muy atrás, en otras entidades no utilizan fosas, ya que prefieren utilizar métodos químicos para disolver cuerpos, cremación clandestina, o bien procesarlos para comida de algunas especies animales.
Andres Manuel López obrador es sabedor del acontecer, es conscience de la gravedad del problema y ha preferido mantener la postura de ignorar lo que no le conviene, y echar las culpas de su incumplimiento a gobiernos anteriores, abrazos, no balazos, dice el mandatario, se ve algo así como abrazos para los criminales, balazos para la sociedad civil, entre estos suman muchos comunicadores que osaron criticar, o exhibir las cifras reales de los hechos delictivos, el pensar diferente o no alinearse se paga con la vida.