Periodismo digital sin protección
La nueva prensa mexicana informa desde la intemperie: sin reconocimiento, sin respaldo y bajo fuego.
La transición política en México prometió modernidad, democracia y apertura. Pero mientras los gobiernos cambiaban de color, la protección a periodistas nunca llegó. Y en la era digital, donde miles de comunicadores informan desde portales independientes, redes sociales y medios comunitarios, el Estado mexicano decidió algo brutal: no existen.
No en la ley. No en los mecanismos de protección. No en el presupuesto. No en la narrativa oficial.
Del viejo control priista a la violencia del siglo XXI
Durante el PRI hegemónico, la prensa vivía bajo un sistema de control vertical: publicidad oficial, favores políticos, amenazas veladas y líneas editoriales dictadas desde Los Pinos. Con la alternancia del 2000, el país esperaba una ruptura. Pero el PAN heredó el aparato y lo usó igual:
- Fox mantuvo la dependencia económica de los medios.
- Calderón desató una guerra que convirtió a los periodistas en daño colateral.
Entre 2006 y 2012, más de 80 periodistas fueron asesinados. La autocensura dejó de ser excepción: se volvió método de supervivencia.
El retorno del PRI con Peña Nieto añadió un ingrediente perverso: espionaje digital. Pegasus no fue un rumor: fue una operación de Estado contra periodistas, activistas y opositores. La prensa digital comenzó a crecer, pero también a ser vigilada.
Morena: el discurso que legitima la estigmatización
Con la llegada de Morena en 2018, el país entró en una nueva fase: la estigmatización desde el poder.
Las conferencias matutinas se convirtieron en un tribunal político donde el presidente señala, ridiculiza y desacredita a periodistas críticos. Frases como:
- “prensa fifí”
- “conservadores”
- “pasquines inmundos”
- “corruptos”
no son simples insultos: son mensajes de Estado que legitiman la hostilidad contra la prensa.
Según Artículo 19, durante el sexenio de López Obrador se registraron más de 700 agresiones contra periodistas, muchas de ellas contra comunicadores digitales.
Y aquí está el punto más grave:
El Mecanismo de Protección Federal NO reconoce a periodistas digitales.
Si informas desde un portal independiente, un canal de Facebook, un medio comunitario o un sitio local sin registro oficial, no existes para el Estado. No puedes acceder a escoltas, botones de pánico, refugios, medidas de emergencia ni protección jurídica.
En un país donde:
- Más del 40 % de los periodistas asesinados en los últimos cinco años trabajaban en medios digitales o independientes.
- El 90 % de los crímenes contra periodistas permanece impune.
- México concentra el 20 % de los asesinatos de periodistas en el mundo.
La omisión no es casual: es estructural.
El periodismo digital es hoy la primera línea de defensa de la verdad en México. Son comunicadores que informan desde municipios olvidados, zonas de riesgo, comunidades rurales y ciudades donde los grandes medios no llegan.
Pero trabajan:
- sin salario fijo,
- sin seguridad social,
- sin respaldo legal,
- sin protección institucional,
- sin reconocimiento oficial,
- y bajo el fuego del crimen organizado y del poder político.
El Estado mexicano exige que informen, pero no les reconoce el derecho a vivir para hacerlo.
El periodismo digital es la nueva columna vertebral de la libertad de expresión en México. Pero hoy está desnudo, vulnerable y expuesto. La falta de reconocimiento legal no es un error administrativo: es una forma de control. Si el Estado no reconoce a un periodista, tampoco reconoce su asesinato.
Morena heredó un país peligroso para informar y lo convirtió en un país donde la estigmatización es política pública. La prensa digital, la más valiente y la más cercana a la gente, es también la más abandonada.
Informan desde la intemperie. Y aun así, no callan.
Serie editorial: Libertad de prensa en México: tres miradas desde el silencio
Próxima entrega: La verdad bajo fuego
