2026-07-21
verdad bajo fuego

En México, matar periodistas se volvió un mensaje. Y el Estado, lejos de impedirlo, lo permite.

En México, la verdad no muere sola: la matan. La ejecutan con balas, con desapariciones, con tortura, con silencio institucional. Y cada periodista asesinado es una advertencia para los demás: “No escribas. No preguntes. No investigues.”

El crimen organizado dispara. El poder político calla. Y entre ambos, la prensa queda atrapada en un país donde informar es un acto de resistencia.

Un país que normalizó la muerte de periodistas

Desde el año 2000, México acumula más de 160 periodistas asesinados, según Artículo 19. No es una cifra: es una tragedia nacional. Es un patrón. Es un sistema.

Los gobiernos cambian, pero la violencia permanece:

  • PRI: control político, compra de medios, desapariciones selectivas.
  • PAN: guerra contra el narco, periodistas como daño colateral.
  • PRI (Peña Nieto): espionaje digital, represión sofisticada, Pegasus como arma de Estado.
  • Morena: estigmatización desde el púlpito, abandono institucional, agresiones récord.

La transición democrática nunca llegó para la prensa. La alternancia de partidos no significó protección. La violencia no distingue colores: todos han fallado.

Pero bajo Morena, la hostilidad se volvió política pública.

El discurso que habilita la violencia

Cuando el presidente de un país llama a los periodistas:

  • “prensa fifí”
  • “corruptos”
  • “pasquines inmundos”
  • “enemigos del pueblo”

no está opinando: está habilitando.

Ese discurso baja a gobernadores, alcaldes, funcionarios, simpatizantes y grupos criminales. Se convierte en permiso. En combustible. En justificación.

Artículo 19 documentó más de 700 agresiones contra periodistas durante el sexenio de López Obrador. Muchas de ellas ocurrieron después de señalamientos públicos desde la conferencia matutina.

La violencia física se mezcla con la violencia simbólica. Y juntas crean un ecosistema donde matar periodistas ya no sorprende: se espera.

El crimen organizado: el censor más brutal

En estados como Guerrero, Michoacán, Veracruz, Tamaulipas y Zacatecas, el crimen organizado dicta qué se publica y qué no. Controla territorios, rutas, economías… y también narrativas.

Los grupos criminales:

  • obligan a medios a publicar comunicados,
  • amenazan a reporteros locales,
  • secuestran a comunicadores,
  • asesinan a quienes investigan extorsión, corrupción o vínculos políticos.

La prensa local vive bajo un régimen de terror. Y el Estado, incapaz o indiferente, observa desde lejos.

El Estado mexicano: omisión que mata

La impunidad es la gasolina de la violencia. En México, el 90 % de los asesinatos de periodistas no tiene sentencia. No hay justicia. No hay castigo. No hay mensaje de protección.

El Mecanismo de Protección Federal es un cascarón:

  • sin presupuesto,
  • sin personal suficiente,
  • sin capacidad de reacción,
  • sin reconocimiento a periodistas digitales,
  • sin voluntad política.

Si un periodista independiente es amenazado, el Estado responde con burocracia. Si un periodista es asesinado, responde con silencio.

La omisión también mata. Y en México, mata mucho.

La verdad como objetivo militar

Los periodistas asesinados no mueren por accidente. Mueren porque sabían algo. Porque investigaban algo. Porque publicaron algo que incomodó a alguien con poder.

La verdad es peligrosa. La verdad incomoda. La verdad desnuda. Y por eso la verdad está bajo fuego.

La violencia contra periodistas no es un fenómeno aislado: es un síntoma de un país donde el poder —político y criminal— teme a la verdad. Y cuando un país teme a la verdad, mata a quienes la buscan.

México no puede llamarse democracia mientras siga siendo un cementerio de periodistas. No puede presumir libertad de expresión mientras la prensa trabaja con miedo. No puede hablar de transformación mientras la verdad sigue siendo ejecutada.

La protesta no es opcional: es urgente. Porque si matan a quienes cuentan la historia, el país se queda sin memoria.

Serie editorial: Libertad de prensa en México: tres miradas desde el silencio Fin de la serie.

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